ALIMENTO DIARIO

  • "Lo mejor de lo mejor"


  • agosto 2, 2022
  • Después de estos sucesos, la palabra del Señor vino a Abrán en una visión. Le dijo: «No temas, Abrán. Yo soy tu escudo, y tu galardón será muy grande.» Abrán respondió: «Mi Señor y Dios, ¿qué puedes darme, si no tengo hijos, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?» También dijo Abrán: «Mira que no me has dado descendencia. Mi heredero será un esclavo nacido en mi casa.» Pero vino a él palabra del Señor, y le dijo: «Tu heredero no será éste, sino tu propio hijo.» Entonces lo llevó afuera, y allí le dijo: «Fíjate ahora en los cielos, y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar. ¡Así será tu descendencia!» Y Abrán creyó al Señor, y eso le fue contado por justicia. Génesis 15:1-6Después de estos sucesos, la palabra del Señor vino a Abrán en una visión. Le dijo: «No temas, Abrán. Yo soy tu escudo, y tu galardón será muy grande.» Abrán respondió: «Mi Señor y Dios, ¿qué puedes darme, si no tengo hijos, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?» También dijo Abrán: «Mira que no me has dado descendencia. Mi heredero será un esclavo nacido en mi casa.» Pero vino a él palabra del Señor, y le dijo: «Tu heredero no será éste, sino tu propio hijo.» Entonces lo llevó afuera, y allí le dijo: «Fíjate ahora en los cielos, y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar. ¡Así será tu descendencia!» Y Abrán creyó al Señor, y eso le fue contado por justicia. Génesis 15:1-6


  • Eliezer era el heredero de la casa de Abrán y un miembro de su familia, muy probablemente el mayordomo, el administrador principal de confianza a cargo de todo. ¿Cómo se habrá sentido al enterarse de esta promesa?

    No es fácil ser desplazado. Como buen gerente, debió haber estado feliz de que su amo fuera a tener un hijo, especialmente después de tantos años sin poder tener. Pero ese mismo hijo cerraba cualquier esperanza personal que Eliezer pudiera haber tenido para sí mismo: los sueños de convertirse él mismo en rico, honrado y poderoso. Sería fácil para Eliezer volverse amargado y celoso, incluso dejar de hacer su trabajo como debía. Sería fácil resentir al niño después de que naciera, e incluso resentir al Dios que lo había enviado por milagro.

    Pero por lo que sabemos, eso no sucedió. La mayoría de los eruditos piensan que Eliezer es el mismo siervo fiel que viajó años más tarde a un pueblo lejano para encontrar una esposa para Isaac cuando tenía 40 años (Génesis 24). Si eso es cierto, su fidelidad es asombrosa. Abrahán le confía una misión muy delicada, lo que habla sobre la fidelidad y la bondad de Eliezer, ¿no es así? Y el hombre cumple su misión saturado de oración. No hace nada sin pedirle al Señor que lo guíe. Claramente ama y sirve a Dios, no solo porque su amo Abrahán lo hace, sino porque él mismo probó y vio que el Señor es bueno (ver Salmo 34:8).

    Eliezer pudo haber perdido algo bueno, pero ganó lo mejor de todo. Obtuvo una relación verdadera, fiel y amorosa con el Dios que le dio mucho más de lo que jamás podría imaginar. Eliezer se convirtió no solo en un siervo, no solo en un hombre rico, sino en un hijo de Dios adoptado a través de su salvador Jesucristo. La vida, muerte y resurrección de Cristo en un futuro lejano significó que Eliezer ya había sido bendecido en su propio tiempo, ya no como un siervo, sino como un hijo. No excluido, sino llevado al corazón de la familia de Dios.

    ORACIÓN: Querido Señor, al igual que a Eliezer, dame un lugar en tu familia como un hijo tuyo. Amén.

    Para reflexionar:

    * ¿Qué haces cuando te sientes excluido o menospreciado?
    * ¿Qué te ofrece Dios que vale más que todo lo que has perdido?

    Dra. Kari Vo


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