ALIMENTO DIARIO

  • "El regalo de justicia de Dios"


  • junio 7, 2023
  • Porque la promesa dada a Abrahán y a su descendencia en cuanto a que recibiría el mundo como herencia, no le fue dada por la ley sino por la justicia que se basa en la fe. ... Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido. Por eso su fe se le tomó en cuenta como justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que se le tomó en cuenta, sino también con respecto a nosotros, pues Dios tomará en cuenta nuestra fe, si creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, nuestro Señor, el cual fue entregado por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:13, 20-25).Porque la promesa dada a Abrahán y a su descendencia en cuanto a que recibiría el mundo como herencia, no le fue dada por la ley sino por la justicia que se basa en la fe. ... Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido. Por eso su fe se le tomó en cuenta como justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que se le tomó en cuenta, sino también con respecto a nosotros, pues Dios tomará en cuenta nuestra fe, si creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, nuestro Señor, el cual fue entregado por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:13, 20-25).


  • Ser justo significa ser correcto, completo, bueno y saludable, ser de la forma en que Dios nos hizo. Sabemos que sin justicia no podremos estar de pie ante Dios, no tendremos paz con Él, no llegaremos a ser lo que Dios nos creó para ser y nos perderemos el gozo y la vida del reino de Dios.

    Pero también sabemos que no podemos «hacer» justicia. ¿Alguna vez has tratado de vivir un día perfectamente, sin un solo pensamiento, palabra o acción malvada? Nadie puede hacerlo. Ni siquiera Abrahán pudo. Esto es lo que significa ser pecador: significa estar roto, tener fallas profundas y básicas. Significa necesitar ayuda porque nadie, ni siquiera Abrahán, puede arreglarse a sí mismo.

    Es por eso que necesitamos que alguien nos dé justicia de forma gratuita, porque es imposible ganarla. ¿Quién puede hacer eso? Solo Dios a través de su hijo Jesucristo. Jesús creció y vivió la misma vida que nosotros vivimos. Se enfrentó a los mismos problemas que nosotros: estrés, peleas familiares, falta de dinero y de vivienda. Él caminó en nuestros zapatos y lo hizo todo con un corazón bueno y fiel, tratando a las personas con amor y paciencia. Ni siquiera sus enemigos pudieron señalar una sola cosa mala que hubiera hecho (ver Juan 8:46).

    Finalmente, permitió ser traicionado por un amigo, entregado a sus enemigos y condenado a muerte en una cruz. Él tomó nuestra muerte sobre sí mismo y pagó el castigo que nosotros no podíamos pagar. Y luego resucitó de entre los muertos para nunca más morir. Él gobierna toda la creación y ha prometido estar con nosotros para siempre.

    Y Jesús nos dice ahora: ‘Te amo. Toma mi justicia y dame todas tus maldades. Toma mi vida perfecta a cambio de la tuya. Toma mi vida a cambio de tu muerte. Toma mi victoria sobre la muerte y compártela conmigo para siempre en mi reino. Solo confía en mí. Cumpliré mi promesa. Confía en mí, y yo mismo seré tuyo’.

    Oremos: Querido Señor, dame tus buenos dones y ayúdame a confiar cada día más en ti. Amén.

    Para reflexionar:
    * ¿Alguna vez alguien te ofreció algo que parecía demasiado bueno para ser verdad? ¿Qué pasó?
    * ¿Qué le dices a quien cree que la oferta de Jesús es «demasiado buena para ser verdad»?

    Dra. Kari Vo


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