ALIMENTO DIARIO

  • "En quién confiar"


  • mayo 25, 2011
  • Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Salmo 118:8Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Salmo 118:8


  • Según cuenta la historia, cuando Lutero estaba traduciendo el Nuevo Testamento al alemán, fue acosado por el demonio. En vez de temblar de temor, Lutero hizo algo muy típico de él: lo echó, arrojándole un tintero. Ese fue el tipo de acto irrespetuoso que Lutero alentó a otros a emular.

    Aunque no es para nada luterana, la Sociedad de Pensadores Liberales de Filadelfia ha adoptado un estilo similar. Por ejemplo, para demostrar su incredulidad en la superstición y la mala suerte, ellos hacen fiestas los viernes 13, que por cierto este año sólo hubo un viernes 13, y ya pasó.

    Otro grupo que hace algo semejante, es la Asociación de Pensadores Libres de Filadelfia. El 21 de mayo pasado, ellos dieron un banquete la noche en que un evangelista había predicho sería el fin de mundo. El hecho que usted esté leyendo esta devoción, es prueba que su predicción estuvo equivocada.

    En resumen, me impresionó saber de tantos que se han unido a Lutero para no dejar que el diablo los intimide. Pero mi buena impresión duró sólo hasta que leí lo que dijo la fundadora de la Sociedad de Pensamiento Libre: «Queremos que las personas sepan que ellos son los dueños de sus destinos y de las decisiones que toman en la vida».

    Le doy gracias a Dios porque ella está equivocada, y más aún porque no soy yo quien está a cargo de mi vida. Parafraseando al Salmista, yo diría: «Es mejor dejar a Dios a cargo de nuestra vida, que poner nuestro confianza en un ser humano… o en nosotros mismos».

    Muchas historias en las Escrituras muestran cómo la paz y la felicidad son un resultado directo de la participación de Dios en nuestras vidas. Sin embargo, si uno quiere manejar su vida por sí mismo, el Señor se lo permitirá… pero las cosas no van a resultar como uno quiere.

    Lo mejor es seguir el ejemplo de Lutero. Lutero se sintió cómodo actuando como lo hizo, porque estaba convencido que Jesucristo había conquistado el pecado, la muerte y la tumba. Él sabía que, por medio de la Palabra y los Sacramentos, Jesús compartía su victoria con quienes confiaban en él.

    Jesús es la razón por la que los creyentes no tenemos que permanecer intimidados por el mal. Gracias a Jesús somos conquistadores, y nada nos puede separar del amor de Dios (Romanos 8:37ss).

    ORACIÓN: Señor, te doy gracias por dirigir mi vida y porque, a través de su vida, muerte y resurrección, Jesús me ha dado perdón y vida eterna. En su nombre. Amén.

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