ALIMENTO DIARIO

  • "Las medias rojas"


  • mayo 20, 2011
  • Yo soy el único que ha quedado con vida, ¡y ahora quieren matarme a mí también! 1 Reyes 19:10Yo soy el único que ha quedado con vida, ¡y ahora quieren matarme a mí también! 1 Reyes 19:10


  • Queridos hermanos en Cristo:

    La historia de la salvación en Jesucristo llega a todo el mundo. Para que los lectores de estas Devociones Diarias puedan ver el poder del Salvador a nivel mundial, hemos pedido a nuestras Oficinas Internacionales que escriban las devociones de los viernes. Oramos para que el Espíritu toque su corazón a través de ellas.

    En Cristo,

    Pastor Ken Klaus,
    Orador The Lutheran Hour
    Cristo Para Todas Las Naciones

    La historia que me contaron va así: «Hasta donde el niño puede recordar, su madre siempre le ponía medias rojas. No había excepción: cada vez que salía de casa, debía llevar calcetines rojos».

    Por supuesto que semejante cosa hacía que todos sus amigos se burlaran de él.

    Finalmente, un día le preguntó a su madre: «¿Por qué tengo que usar medias rojas?» A lo que su madre le respondió: «Es para que estés protegido; si un día te pierdes, te podré encontrar enseguida. Sólo tendré que decir que al pequeño que lleva medias rojas».

    La historia me recuerda al profeta Elías del Antiguo Testamento quien, así como ese niño, también se sintió apartado. Elías sentía que su fe era algo que lo distinguía y lo separaba del resto de las personas, algo que hacía que otros lo ridiculizaran, lo criticaran, e incluso que quisieran matarlo.

    Muchos de nosotros, tarde o temprano, también sentimos que Dios nos ha puesto las medias rojas de la fe, y que espera que hagamos cosas que nadie más ha hecho: que vayamos a la iglesia, que nos portemos bien, que no digamos malas palabras, en fin, que hagamos muchas cosas que los demás no hacen. Y todo eso nos expone al abuso y la burla.

    Pero, si alguien se queja, Dios le dice: «Yo no te estoy obligando a hacer nada. Tu vida, las cosas que tú haces y dices, deberían ser una respuesta de agradecimiento por lo que mi Hijo logró para ti a través de su vida, sufrimiento, muerte y resurrección. Si no es así, es porque algo está mal».

    Al final de la historia, el niño termina agradeciéndole a su madre por sus cuidados… incluyendo las medias rojas. Ya sabemos cómo termina la historia de Elías. La pregunta que queda por hacer, entonces, es: ¿Cómo terminará su historia?

    ORACIÓN: Padre celestial, te doy gracias por lo que Jesús hizo por mí. Permite que mi vida sea una respuesta jubilosa al gran regalo de fe entregado por el Espíritu Santo. Y finalmente, Señor Dios, haz que al ver mis medias rojas de fe, los demás también vean las maravillas de tu amor. En el nombre de Jesús. Amén.

    Biografía del autor:Esta devoción fue enviada por nuestra oficina de Cristo Para Todas Las Naciones en Guatemala.

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