ALIMENTO DIARIO

  • "Prioridades"


  • mayo 23, 2011
  • Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Mateo 6:33Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Mateo 6:33


  • Hace años escuché la historia de un hombre que, como todos los Amish, llevaba una vida muy simple y tradicional, sin haber adoptado ninguna de las comodidades modernas. Un día, un amigo suyo quiso mostrarle las maravillas que ofrece la sociedad moderna, para lo cual lo llevó a pasear por la gran ciudad.

    Después de recorrer un centro comercial gigantesco, y luego de haber visitado casi todas las tiendas, le preguntó a su amigo Amish: «Y, ¿estás impresionado con lo que has visto?», a lo que su amigo le respondió: «De veras estoy impresionado. Nunca en mi vida he visto tantas cosas que ni quiero ni necesito».

    Así me sentí al leer un artículo sobre un hombre que fue arrestado en el Aeropuerto Internacional de Bangkok. Quienes registraron sus maletas encontraron dos leopardos, dos panteras, un oso negro asiático, y dos monos. Todos eran animales recién nacidos que habían sido drogados y puestos en jaulas pequeñas y planas para mantenerlos inmovilizados.

    El hombre iba con destino a Dubái. ¿Por qué Dubái? En el mercado negro de Tailandia, esos animales no valían más que unos $5,000 dólares. Pero si lograba entrarlos de contrabando en los Emiratos Árabes, donde el dinero fluye, y la gente compra esos animales para darse estatus o para jactarse ante sus amigos, iba a obtener una gran ganancia muchísimo mayor.

    Esa clase de noticias me avergüenzan: que unos animales inocentes sufran para satisfacer el insaciable egoísmo humano que siempre quiere más y más.

    Cuando Jesús dijo: ‘busquen primeramente el reino de Dios’, lo más probable es que no estuviera pensando en lo árabes ricos que quieren comprar un oso asiático para tenerlo como mascota. Pero, aún así, les vendría bien oír sus palabras… y a nosotros también.

    Demasiado a menudo nuestras prioridades se confunden y ponemos a Dios al final de todo, cuando en realidad lo correcto es que le demos gracias al Padre porque su Hijo vino a salvarnos.

    ORACIÓN: Señor, hay un poema que dice: «Todas las cosas resplandecientes y bellas, todas las criaturas grandes y pequeñas, todas las cosas sabias y maravillosas, el Señor Dios las hizo todas…». Enséñanos a valorar tanto tu Palabra como tu creación, y ayúdanos para que nuestras prioridades se mantengan en el orden apropiado. En el nombre de Jesús. Amén.

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