ALIMENTO DIARIO

  • "Un gran abismo"


  • septiembre 22, 2022
  • Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y cada día celebraba espléndidos banquetes. Había también un mendigo llamado Lázaro, que lleno de llagas pasaba el tiempo echado a la puerta de aquél, ansioso de saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico, y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Llegó el día en que el mendigo murió, y los ángeles se lo llevaron al lado de Abrahán. Después murió también el rico, y fue sepultado. Cuando el rico estaba en el Hades, en medio de tormentos, alzó sus ojos y, a lo lejos, vio a Abrahán, y a Lázaro junto a él. Entonces gritó: "Padre Abrahán, ¡ten compasión de mí! ¡Envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y me refresque la lengua, porque estas llamas me atormentan!" Pero Abrahán le dijo: "Hijo mío, acuérdate de que, mientras vivías, tú recibiste tus bienes y Lázaro recibió sus males. Pero ahora, aquí él recibe consuelo y tú recibes tormentos. Pero, además, hay un gran abismo entre nosotros y ustedes, de manera que los que quieran pasar de aquí a donde están ustedes, no pueden hacerlo; ni tampoco pueden pasar de allá hacia acá." Lucas 16:19-26Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y cada día celebraba espléndidos banquetes. Había también un mendigo llamado Lázaro, que lleno de llagas pasaba el tiempo echado a la puerta de aquél, ansioso de saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico, y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Llegó el día en que el mendigo murió, y los ángeles se lo llevaron al lado de Abrahán. Después murió también el rico, y fue sepultado. Cuando el rico estaba en el Hades, en medio de tormentos, alzó sus ojos y, a lo lejos, vio a Abrahán, y a Lázaro junto a él. Entonces gritó: "Padre Abrahán, ¡ten compasión de mí! ¡Envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y me refresque la lengua, porque estas llamas me atormentan!" Pero Abrahán le dijo: "Hijo mío, acuérdate de que, mientras vivías, tú recibiste tus bienes y Lázaro recibió sus males. Pero ahora, aquí él recibe consuelo y tú recibes tormentos. Pero, además, hay un gran abismo entre nosotros y ustedes, de manera que los que quieran pasar de aquí a donde están ustedes, no pueden hacerlo; ni tampoco pueden pasar de allá hacia acá." Lucas 16:19-26


  • ¿Qué es un abismo? Es una grieta enorme y profunda en la tierra, un golfo, un precipicio que nadie puede cruzar. En realidad, en esta historia hay dos abismos. Está el abismo en el más allá, pero hay otro en el mismo comienzo: la distancia entre el mendigo hambriento Lázaro y el hombre rico en su mesa. Y ese también parece ser una distancia infranqueable.

    Está claro que Lázaro no puede hacer nada al respecto, ya que no puede caminar, e incluso si pudiera, la casa del hombre rico lo echaría. Si quisiera, el hombre rico podría hacer algo con respecto al abismo, pero no lo hace. Sabe que Lázaro está allí, incluso sabe su nombre, pero no lo ayuda. Y Dios se lo toma muy en serio.

    ¿Cuál es el problema del hombre rico? Tiene un corazón duro. Incluso en el más allá, solo puede ver a Lázaro como alguien a quien explotar: un sirviente que le trae agua. ¡Dios no quiera que seamos así!

    Nuestros vecinos, las personas que nos atienden en las tiendas o restaurantes, incluso los mendigos en la calle, ¿los vemos como personas, como seres humanos que comparten nuestras mismas necesidades y que merecen nuestra atención y respeto? ¿O ese abismo se encuentra entre nosotros y ellos, invisible a nuestros ojos?

    Es una pregunta aterradora, y debemos considerarla con la ayuda del Señor. Porque Él es el único que puede cruzar el abismo entre la santidad de Dios y la dureza del corazón humano. Él entregó su vida para rehacer nuestros corazones, para limpiarnos y perdonarnos y darnos corazones vivos que amen a Dios y también a nuestro prójimo. Y resucitó de entre los muertos para darnos vida, paz y misericordia para siempre, como miembros de una sola familia, la familia de Dios. ¡Que su Espíritu Santo nos abra los ojos a los abismos que nos rodean y nos ayude a cruzarlos con humildad y amor!

    ORACIÓN: Querido Señor, abre mis ojos y haz que mi corazón sea como el tuyo. Amén.

    Para reflexionar:

    * ¿Qué tipo de personas son más invisibles para ti y por qué?
    * ¿Por qué Jesús llama a estas personas sus hermanos en Mateo 25:40?

    Dra. Kari Vo


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